En definitiva, el desarrollo óptimo e integral del niños está correlacionado con los estímulos que recibe y las condiciones ambientales donde se desenvuelve. Cuando existe una buena la estimulación sensorial, afectiva y social, se potencializa sus capacidades funciones cognitivas. En el caso de que el niño se desenvuelva en un entorno poco estimulante, riesgoso o completamente aislado, su cuerpo se adaptará a las necesidades que presenta y las estructuras cerebrales nco se desarrollarán completamente, lo que provoca un déficit en las áreas previamente mencionadas.
Por ello, es importante que los niños crezcan en un ambiente estimulante para que alcancen a desarrollar su máximo potencial. Aprovechar los períodos críticos de cada etapa y la plasticidad cerebral para que aprendan diferentes habilidades y destrezas que les será útil a lo largo de toda su vida.
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